Estacionado en el Instituto de la Patagonia, el Laboratorio Móvil Conciencia Magallanes espera los días para emprender uno de sus próximos recorridos por la zona en busca de experiencias interactivas con escolares de tercero a sexto básico de las distintas provincias de la región.

Y es que la iniciativa educacional de la Fundación Ecoscience, desarrollada de manera conjunta con Enap, Gasco y EcoCopter, se ha transformado, desde su reciente llegada, en un interesante espacio educativo, que no sólo acerca la ciencia a los niños, sino que, además, colabora con los docentes en el diseño de innovadoras metodologías de aprendizaje en el aula que invitan a experimentar lo más lúdico de la práctica pedagógica.

Así lo comprobaron, los profesores que dan vida a la Comunidad de Aprendizaje del Programa de Indagación Científica para la Educación en Ciencias (Icec) del Mineduc que ejecuta el Departamento de Educación de la Universidad de Magallanes (Umag), quienes “se subieron” entusiasmados al singular laboratorio para vivir, de la mano de la docente y coordinadora de la iniciativa, Francisca Gazitúa, una jornada donde experimentarían lo mismo que cientos de escolares de la región: el aprendizaje de la ciencia como un juego.

Para darles la bienvenida, el coordinador institucional del Programa Icec-Umag, Leonardo Velásquez, señaló que es muy valiosa la participación constante de los profesores en esta iniciativa que impulsa el programa, toda vez que promueve la colaboración entre pares y la reflexión permanente sobre la práctica pedagógica y el impacto que ésta puede tener en los aprendizajes en ciencias en los niños y niñas. “La idea es que nos consolidemos como comunidad para lograr justamente ese objetivo”, enfatizó.

Al cabo de ello y tras una breve intervención en la que Francisca explicó los alcances del proyecto, se plantearon de inmediato entretenidos desafíos: ¿cómo lograr abrir una flor de papel sin usar las manos y ninguna otra parte del cuerpo?, ¿cómo montar 10 autos de juguete sobre una hoja del mismo material?, ¿cómo mezclar dos líquidos de distintos colores sin verter uno sobre otro? Dotados de simples materiales, los profesores se las ingeniaron para resolver estos experimentos de manera creativa, dando cuenta que, en algunos casos, hay varias soluciones para un mismo problema.

“Yo siento que esto a los colegas les aporta bastante porque los profesores tienen mucho trabajo y a veces tienen que desarrollar actividades más prácticas,  por lo que el tiempo es lo que más falta, entonces, de esta forma, les ayudas en la elaboración de un material que vaya acorde a los objetivos de aprendizaje que se quieren realizar”, dijo Gazitúa, haciendo hincapié en que se trata de un trabajo conjunto con los profesores, ya que de ellos parte el diseño de actividades que buscan enseñar a sus alumnos como parte de ese proceso de aprendizaje.

Para la docente del Liceo Polivalente Sara Braun, Flor Oyarzo, “lo que uno busca en la ciencia es recuperar la capacidad de asombro que tienen los niños y yo creo que aquí uno se asombra tremendamente sin que lo seamos porque vemos que se puede desarrollar una actividad científica de manera muy práctica, pero además muy económica, y esa es la importancia que tiene para mí el programa Icec”, dijo.

En tanto, el profesor de la Escuela Arturo Prat, José Díaz, manifestó “me parece una experiencia muy interesante, porque el trabajo práctico se puede replicar con los niños. Además, la posibilidad de poder estar en un lugar diferente, creo que ayuda a que se mejoren los aprendizajes en los escolares porque es un espacio educativo e innovador que los va a atraer hacia la ciencia”. 

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